CASTILLO DE PÌTTAMIGLIO

CASTILLO DE PÌTTAMIGLIO

martes, 27 de marzo de 2007

Angel Daniel Rodríguez
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens

En las ediciones de 13 y 20 de enero de 2001, pág. 14 y 15 del semanario "Trato Hecho", se publicó la transcripción parcial de un libro editado por el doctor Leopoldo A. Hughes en 1985, titulado "Un crimen insólito". Recién a través de dicha publicación tomamos conocimiento de la existencia del referido libro, que hubiera ameritado promover una acción judicial contra su autor. Por desgracia, según nos explicara nuestro abogado, doctor Gonzalo Fernández, el fallecimiento de aquél impide todo tipo de accionamiento penal.
Por consiguiente, sólo nos queda y nos permitimos solicitar a usted, el amparo del derecho de respuesta, a través de la publicación de esta misiva, para poder replicar la información errónea y lesiva de la moral de nuestro padre, Angel Daniel Rodríguez, a quien el libro del doctor Hughes agravia en forma absolutamente gratuita e injustificable.
Nuestro padre, Angelito Rodríguez, figura popular y muy querida en el ámbito deportivo, fue el primer campeón sudamericano de boxeo, tras conquistar en 1917 el título respectivo en Santiago de Chile. En tal virtud, mucha gente se le acercaba y procuraba conocerle, como ocurre con todo ídolo popular que despierta generalizada admiración. Así, en el año 1929 un amigo le presentó a Ricardo Bonapelch, a expresa solicitud de este último, pero ese episodio no pasó más allá de un efímero conocimiento, porque --nos permitimos enfatizarlo-- nuestro padre nunca mantuvo con el aludido Bonapelch ninguna relación de amistad ni, menos aún, sociedad de tipo alguno.
Por ende, cuando ocurriera el famoso homicidio determinante del enjuiciamiento penal de Bonapelch --el 19 de abril de 1933--, ninguna relación mantenía éste con nuestro padre. La prueba más cabal de ello surge de las actuaciones judiciales que, al cabo de una exhaustiva investigación, jamás sospecharon siquiera que Angel Rodríguez pudiera hallarse involucrado en cualquier tipo de relación amistosa o societaria con el procesado. La falta de credibilidad de las afirmaciones vertidas en el libro del doctor Hughes se comprueba por sí sola, en tanto éste confiesa --¡vaya prueba de seriedad!-- que extrajo la información de conversaciones y comentarios "de primera mano", que habría recogido en el desaparecido café "Jauja".
Rogándole se sirva acceder a la publicción de esta carta, que obedece al natural dolor de cualquier persona que ve injustamente difamada la memoria de su padre y agradeciéndole el amparo que ese diario plural concede, indefectiblemente, a quienes no disponen de otro medio para hacer valer sus derechos, le saludan con su mayor consideración y estima.
Angela M. Rodríguez Carminatti
Ma. Esther Rodríguez Carminatti
Dr. Gonzalo D. Fernández - Abogado

CASA DE LUSSICH

CASA DE LUSSICH
VISTA LATERAL