CASTILLO DE PÌTTAMIGLIO

CASTILLO DE PÌTTAMIGLIO

sábado, 17 de marzo de 2007

HOTEL COLÓN, FUNDADO POR PIRIA

En 1890, en Uruguay, Francisco Piria llegó al paraje conocido como Cerro del Inglés.
Fascinado por el paisaje, impulsado por su instuición de hombre de negocios y atraído por las fuerzas naturales que encierra el lugar, compró mil ochocientas hectáreas.

Comenzó entonces uno de los emprendimientos privados más importantes del país: inspirado en los balnearios de la costa mediterránea, construyó junto al mar, una ciudad; un puerto; una red ferroviaria; fraccionó terrenos para su venta a plazo; exportó granitos a Italia; e, incluso, !acuñó su propia moneda !

En 1910, trece años después de haber creado entre el granito de los cerros y la medera de los bosques, su primer castillo tierra adentro, proyectó, entre la arena y la espuma, su castillo del mar.

Así nació el Hotel Colón, singularísima construcción como su autor, estratégicamente ubicada en el epicentro del balneario.

Mantiene y día a día acrecienta todo su romanticismo de "Petit Hotel Francés", pues suma: la fortaleza del castillo medieval; la armonía del palacio renacentista y la sutileza del Art-nouveau; una combinación verdaderamente irresistible que conforma una esquina imborrable a la hora del mejor recuerdo de Piriápolis.

Hotel Colón incita a disfrutar del aroma de su historia, de la energía que esconde cada rincón de la casa. Allí se conservan intactas las mayólicas venecianas del siglo pasado, la escalera de roble tallada a mano, el espejo biselado de la más importante casa de cristales de Francia: un Saint Gobain. Todos, aunados, muestran a trasluz el refinado gusto de aquella época.

Hotel Colón, para los amantes de la belleza, de la flora y fauna de nuestra costa, en cualquier época del año, tiene reservada una inmejorable ubicación frente al mar, con vista a hermosos cerros y a espléndidas playas oceánicas.

Está situado en el centro de Piriápolis, sobre la costanera, a pasos del puerto. Permite realizar interminables caminatas, disfrutar del buen aire, del sol y del mar, ingredientes imprescindibles para enaltecer el espíritu y saborear toda la generosidad de la naturaleza.

CASA DE LUSSICH

CASA DE LUSSICH
VISTA LATERAL