CASTILLO DE PÌTTAMIGLIO

CASTILLO DE PÌTTAMIGLIO

domingo, 18 de marzo de 2007

Paseo por la Alquimia: Humberto Pittamiglio

Durante casi 50 años, entre 1911 y 1966, un hombre solitario, dueño de 400 propiedades, solía pasearse por los aledadaños de Francisco Vidal y 21 de Setiembre. Era el arquitecto Humberto Pittamiglio, ex ministro de Obras Públicas que planeó, diseñó y construyó un castillo cuya característica esencial era que nunca podría terminarse.

El castillo Pittamiglio es un monumento o libro abierto de la alquimia. De propiedad municipal, está localizado en la calle Francisco Vidal, en Punta Carretas, entre 21 de Setiembre y la rambla. Hoy por hoy alberga a la sede de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay, un restorán y un centro cultural. (nota: laura, vamos??? =)

Humberto Pittamiglio fue alumno de Francisco Piria, no sólo en el arte de construir, sino en la disciplina alquímica, con una relación de maestro-discípulo a la que fue fiel durante toda su vida.

cuenta con 54 habitaciones, tiene escaleras que no conducen a ninguna parte, la torre principal tiene 45 metros de altura y hay además 23 torreones de diferentes tamaños y objetivos, para llegar, al final del camino, a un torreón gigantesco, con la rosa de los vientos sobre el mar, con la Victoria de Samotracia asomándose a la rambla. Cuando se hace todo este periplo, según la tradición alquímica, se habrá procesado la transformación del visitante, con una reverberación de su energía

El castillo Pittamiglio es un monumento o libro abierto de la alquimia. Al castillo se accede por la calle Francisco Vidal y desde el comienzo se destaca toda la simbología marina por medio de barcos, mayólicas, incrustaciones en cerámicas. Luego se accede al castillo, un verdadero laberinto que representa las sucesivas transformaciones del hombre en su pasaje por la vida terrena. El camino está lleno de sobresaltos. En primer lugar sorprende que a pesar de las inusuales dimensiones de la obra, y en medio de la majestuosidad y de la nobleza de los materiales, no existe un gran salón, ni una habitación suntuaria: se trata más bien de una maraña de recovecos, salpicada de escaleras y pasajes laberínticos, que una única vía de escape al mar, que representa la victoria de la vida.

Se trata de aproximadamente 1.300 metros cuadrados, distribuidos en una aparentemente loca arquitectura de niveles desencontrados, que se quiebran y se suceden sin lógica aparente.
http://www.innova.com.uy/imm/08/noticia_07.php

CASA DE LUSSICH

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VISTA LATERAL