CASTILLO DE PÌTTAMIGLIO

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martes, 27 de marzo de 2007

Margarita Xirgu, presencia impalpable

Esta nota de Miguel Gamarra, con el título de "En el Centenario de una actriz excepcional", apareció en el periódico "El Español en Australia" de Sydney, en junio de 1988, al cumplirse los 100 años del nacimiento de la actriz.
En este mes, precisamente el día 18, se cumplen los 100 años del nacimiento de una de las más eximias actrices españolas de todos los tiempos: Margarita Xirgu. Por dos razones no puedo dejar pasar este hecho sin rendir un modesto tributo a quien, a través del arte escénico, lograra comunicar el fruto de su admirable talento a los públicos de tantos países. En primer lugar, porque su genio fuera de lo ordinario trascendió fronteras y alcanzó cumbres casi inigualadas en el teatro hispano, y tanto españoles como americanos no podemos dejar pasar inadvertido tan importante acontecimiento. Y en segundo lugar, porque la última etapa de su carrera, -que transcurrió casi continuamente en Uruguay, el país donde nací - estuvo determinada por la influencia de quien por razones dc amistad tenía estrecha vinculación con mi familia. Pot tal razón, ha sido casi como un imperativo moral el hacer esta nota, que no pretende otra cosa que dar a conocer, en muy apretada síntesis, algunos aspectos de su vida extraordinaria.Margarita nació de humilde familia en Molins de Rei, cerca de Barcelona, y naturalmente su primer idioma fue el catalán. Sus primeras armas en la escena las hizo con su lengua vernácula, la que continuó utilizando durante muchos años. Solamente al dejar la capital catalana para actuar en otras ciudades de España, comenzaría a hacer teatro en castellano.La familia de Margarita se trasladó a Barcelona cuando ella tenía 8 años. Allí su padre, Pedro Xirgu, hombre con inquietudes culturales, se vinculó a grupos de obreros que compartían sus ideas republicanas y de reivindicaciones de su clase: En su casa se celebraban tertulias en las que se leían en voz alta obras de Tolstoi, Pérez Galdós, Emilio Zola y otros autores.En esa época proliferaban en Cataluña los ateneos populares, sociedades culturales y recreativas que iban despertando la conciencia de la clase obrera, integrada por hombres y mujeres sin formal educación y en su mayoría analfabetos. Pedro integraba un cuadro de aficionados, y en esta atmósfera se fue formando la personalidad de la pequeña Margarita. Barcelona vivía entonces un clima turbulento con las masas obreras reclamando reivindicaciones mínimas. Se sucedían las huelgas, los atentados terroristas, al tiempo que la ciudad cambiaba: los tranvías se electrificaban, aparecían los teléfonos, y las clases altas tenían un nuevo pasatiempo: el automóvil.A los 18 años, luego de un período de dos años de absoluta quietud debido a un quebranto de salud, Margarita se dedica por entero al teatro. Ya entonces era una actriz experimentada, por su intensa actividad en los cuadros de aficionados, y ya había despertado elogios de algunos críticos. Su debut profesional, encarnando a la protagonista en Teresa Raquin de Emilio Zola, asombró a la crítica barcelonesa, que sin excepción auguró a la novel actriz una promisoria carrera. Posteriormente. un escritor hablara de "la aparición y consagración rápida, casi fulminante, de Margarita Xirgu como una actriz excelsa".(1).Contratada por un empresario argentino, Margarita debuta triunfalmente en América en 1913 (Teatro Odeón, Buenos Aires), iniciando una gira por Argentina, Chile y Uruguay. AI año siguiente debuta en Madrid, y se incorpora definitivamente al teatro castellano. En ese entonces, en el teatro madrileño estaban en auge las obras punzantes de Jacinto Benavente, y quizás en menor grado las de Benito Pérez Galdós. Todavía no había despuntado el genio de dramaturgos que luego alcanzarían gran relevancia: Muñoz Seca, Alejandro Casona, Federico García Lorca...Era ésta una época cargada de acontecimientos que cambiarían la faz de la civilización, como la primera gran conflagración mundial, la revolución rusa y el desarrollo tecnológico. Ya en el panorama intelectual español habían surgido y se afianzaban, los nombres de Antonio Machado, Ortega y Gasset, Miguel de Unamuno, Juan Ramón Jiménez entre otros. Para Margarita, esos años son de un continuo ascenso en su carrera: su labor en Marianela, de Pérez Galdós, adaptada por los hermanos Álvarez Quintero, fue un acontecimiento memorable. La noche del estreno, al final de la representación, el septuagenario autor fue conducido al escenario donde se confundió en un emocionado abrazo con la actriz, ante una clamorosa ovación que no terminaba nunca...Le sucedieron luego obras de Benavente, Muñoz Seca, Bataille, Pierre Werber, Hernández Catá, los hermanos Quintero y muchos otros. También por esta época hace una breve incursión en el cine -mudo en ese entonces - participando en no menos de cinco filmes; pero era evidente que su vida sería siempre el teatro, donde tenía, según ella, la palabra, el gesto, la emoción, y ese contacto directo con el público, del que el séptimo arte carece.El 22 de marzo de 1920 se estrenaba en el Teatro Eslava de Madrid, El Maleficio de la Mariposa, obra de un joven poeta granadino, desconocido hasta entonces; su nombre: Federico García Lorca. La obra no gustó y pasó casi desapercibida para la crítica. Al año siguiente, Margarita viaja a América por segunda vez, concretamente a Cuba y Méjico. La gira fue, como era de esperarse, un rotundo éxito. Margarita retorna a España, donde ya se estaban gestando cambios políticos y sociales de trascendencia, con un nombre surgiendo en el panorama político nacional: Miguel Primo de Rivera. Cuando el golpe de Estado, Margarita se encontraba actuando en Montevideo, en su tercera gira americana, que la había llevado, además de Uruguay, a Chile, Perú, Venezuela, Puerto Rico y Cuba. En este último país tuvo oportunidad de concretar un deseo acariciado por mucho tiempo: conocer a la gran diva italiana EIeonora Duse, quien estaba en el ocaso de su carrera, pero conservaba esa especie de magia que poseen los genios, y que inspira una religiosa devoción; poco después, ésta moría en los Estados Unidos.Mientras tanto en España, la dictadura había puesto a la intelectualidad española y a la masa obrera en franca oposición; se inicia entonces el exilio: Blasco Ibáñez y Unamuno serán de los primeros. Los acontecimientos en el resto de Europa, especialmente en Rusia, habían influido grandemente en la vida española. El ambiente teatral no estuvo ajeno a las conmociones sociales que habían comenzado a sacudir aquella sociedad.Poco tiempo después de su retorno a la patria, Margarita conoce a García Lorca, entonces todavía un poeta casi desconocido, quien le da el manuscrito de su obra Mariana Pineda para que ella le de su opinión. Cuando el joven poeta se entera de que la actriz ha decidido poner en escena su obra, su alegría no puede ser mayor. Se estrenaría en Barcelona, y el decorado sería realizado por Salvador Dalí, sobre ideas del propio Lorca. En la primera lectura de la obra Margarita conoce a don Manuel Azaña, que entonces presidía el Ateneo de Madrid."Mariana Pineda", que fue un éxito completo para Margarita e inscribió el nombre de García Lorca en el arte dramático español, sería repuesta por la actriz en muchas oportunidades. "Cuando ya estaba retirada de los escenarios como actriz, y dirigía la Comedia Nacional uruguaya (en Montevideo), sabemos que era el único papel que accedía a representar".(2)En los años que siguieron, a comienzos de la década del 30, en una época de importantes acontecimientos políticos en España, la Xirgu representó obras de gran cantidad de autores españoles, e introdujo en España muchos autores extranjeros, como Wilde, Bernard-Shaw, Pirandello, D'Annunzio, Elmer Rice y muchos otros. En marzo de 1934 estrenaría La Sirena Varada de un autor hasta ese momento desconocido: Alejandro Casona. A finales de aquel año Margarita estrenó Yerma, escrita por García Lorca especialmente para ella. Una gran amistad se había forjado entre la actriz y el joven poeta, y proyectaban una labor conjunta que produciría, sin duda, magníficos frutos.A principios de 1936 Margarita parte de Santander rumbo a Cuba para una gira "de seis meses" por varios países de Hispanoamérica. (Habían convenido con Lorca que éste se uniría a la compañía algunos meses más tarde.) ¡Qué lejos estaban de imaginar entonces que el joven poeta encontraría muy pronto su trágico destino, y que ella no regresaría jamás a su patria! "Un cúmulo de circunstancias, triunfales unas, adversas otras, fueron dilatando el tiempo y atrapándola en esas mallas de imposible evasión que supone para un ser nacido para el teatro el verse confiar la dirección de sucesivas Escuelas Dramáticas Nacionales. Para ello, tuvo que aceptar el amargo desaliento de todo exiliado: la nostalgia que alcanzaría su espíritu hasta el fin de sus días".(3)La gran beneficiada de este largo exilio fue América, que pudo así ver renovado su teatro que había permanecido algo estancado por mucho tiempo. Los públicos de Cuba, Colombia, Perú, Chile, Argentina y Uruguay tuvieron esta vez oportunidad de apreciar el arte exquisito de la gran actriz y el trabajo de su compañía, que incluía nombres que algunos lectores nostálgicos recordarán: Pedro López Lagar, Amalia Sánchez Ariño, Enrique Álvarez Diosdado, entre otros.Una nota triste en esta etapa de su carrera fue la muerte de su marido, Josep Arnall, que siempre la había acompañado. Ante el luctuoso suceso, se pensó en regresar a España, pero luego de algunas vacilaciones, se decidió continuar con la gira. El éxito en La Habana fue apoteósico, tanto que cuando se embarcan para Méjico, miles de personas acuden al puerto a despedirlos. Durante su estancia en Méjico se agrava la situación en España, y pronto estallaría la Guerra Civil. Viviendo la amargura de la tragedia en la patria lejana, Margarita y su grupo reciben una noticia devastadora: han matado a García Lorca. AI principio no lo pueden creer; cuando la noticia se confirma, todos se sienten abrumados. Margarita, en ese entonces, hace una especie de religioso juramento: "Federico, continuaremos juntos..."Así, con el espíritu templado por tanto dolor, su genio comienza a sembrar en América la semilla de su arte maravilloso. Si países con Uruguay, Chile y Argentina, se pueden preciar de haber conseguido, en las décadas siguientes un movimiento teatral de alto nivel, se ha debido en gran parte a la presencia de Margarita Xirgu, no sólo por su trabajo como actriz, sino también por su labor didáctica.Los triunfos en salas repletas y los elogios de la prensa se hilvanaban uno tras otro; pese a ello, la gravedad de la situación en España estaba siempre presente en la gira, y hubo quienes trataron de iniciar una insidiosa campaña en contra de la actriz, por sus ideas políticas. Pero Margarita supo siempre enfrentar con altura y gran dominio cada situación, respondiendo con inteligencia las preguntas capciosas de algunos periodistas. Al final de la representación de Doña Rosita la Soltera, en el Odeón de Buenos Aires, Margarita agradece los clamorosos aplausos, y con lágrimas en los ojos hace una exhaltada apología de García Lorca, cuyo reciente asesinato había causado honda conmoción en toda América.Continuando la gira, Margarita actúa en Montevideo, Rosario, Mendoza y luego Santiago. Allí su vieja afección pulmonar recrudece, y se le hace imperativo descansar por un tiempo, adquiriendo una granja en las afueras de la capital, donde al poco tiempo su salud se recupera.En 1941 se casa con Miguel Ortín, actor y administrador de la compañía. Cuando reinicia su labor teatral, funda en Santiago una Escuela de Arte Dramático privada; ésta posteriormente pasaría a depender del Ministerio de Educación de Chile. En 1943 realiza una temporada en el SODRE de Montevideo, presentando obras de Cervantes, Moliére, Gogol, Calderón, García Lorca y del dramaturgo y político uruguayo Justino Zavala Muniz. Continúa su trabajo en esos años, alternando el teatro con la radio, conferencias, etc., en las tres capitales del cono sur, con una nueva incursión en el cine ("Bodas de Sangre").En 1945 se cumplirá finalmente su anhelo de representar la obra póstuma de García Lorca, finalizada en 1936 unas semanas antes de su muerte: La Casa de Bernarda Alba. Se estrena el 8 de marzo en el Teatro Avenida de Buenos Aires. El día 20, la compañía "La Carátula" estrenaba la obra en España, pero la prensa peninsular la ignora casi por completo. En cambio en Argentina el éxito es tan resonante que desde todas las capitales hispano-americanas se requiere su representación. Desde Nueva York el padre del poeta le envía un telegrama de felicitaciones.En 1949, a invitación de Justino Zavala Muniz, a la sazón presidente de la Comisión de Teatros Municipales del Uruguay, Margarita viaja a Montevideo para dirigir e interpretar La Celestina de Fernando de Rojas. Zavala Muniz, quien posteriormente fue Ministro y luego Consejero de Gobierno, era el amigo de mi familia que menciono al comienzo de esta nota. Su admiración por el genio de Margarita lo decidió a ofrecerle la dirección de una Escuela Dramática a crearse en Montevideo. De esa forma, este político-escritor de espíritu inquieto y sensible, se convirtió en instrumento del destino de la gran actriz. "Vine a Uruguay por unos días, y hace casi 9 años que estoy aquí..." declararía la actriz en 1957 a José Pla.(4) En ese entonces, no se imaginaba que su destino sería terminar sus días allí...Zavala Muniz fue alma mater de la primera Escuela Municipal de Arte Dramático de Montevideo. Margarita fue su primera directora, a la par que dirigía la Comedia Nacional. La escuela se inauguró en el magnífico Teatro Solís - "uno de los más hermosos del mundo" al decir del actor y director francés Louis Jouvet - con la presencia del Presidente de la República Luis Batlle Berres. Con rigurosos programas, totalmente gratuita y con libre admisión de alumnos, la escuela fue modelo en su tipo. En su primer cuerpo docente figuraron, además de la Xirgu, los nombres de Carlos M. Princivale, José Vallarino, Juan Protasi, Carlos Rodríguez Pintos, Alberto Bojorge Peña, Vladimir Irmann y muchos otros.Por esta época Margarita tiene en mente su retorno a la patria, y así lo expresa en sus cartas a sus amigos peninsulares. "De poder hacer el viaje, me gustaría poder estar cuatro o cinco meses en España"(5) dice en una carta, 1o cual prueba que no pensaba en un regreso definitivo. Su tarea en la República Oriental era demasiado importante, y en los medios culturales rioplatenses era una figura venerada. Con la Comedia Nacional realiza una gira por todo el país, y luego se presenta en Santiago y en Buenos Aires. En todos lados se renuevan los éxitos clamorosos. "Esta mujer es una gloria..." diría una periodista del diario El Día de Montevideo.En ese entonces Uruguay era, sin lugar a dudas, el país más democrático de América. Un clima político estable, una población homogénea virtualmente sin analfabetos, un aceptable nivel de prosperidad económica (que aunque no duró, ni había llegado a la totalidad de la población), permitía prácticamente a todos los orientales tener acceso a las más importantes manifestaciones artísticas del mundo entero. (Un obrero podía asistir a la actuación de un Ballet ruso o de una compañía de Comedias francesa sin gran sacrificio económico). El Estado, a través del SODRE, promovía y subsidiaba toda actividad cultural de importancia, que en ocasiones se extendían al interior del país. En ese ambiente Margarita realizaba su obra sin tropiezos. Montevideo era entonces un foco cultural en América. Se editaba el famoso semanario "Marcha". Las más importantes figuras intelectuales visitaban el país. Entre ellas, exiliados españoles radicados en otros puntos de América.1956 fue un año de acontecimientos importantes. Margarita cumplía sus Bodas de Oro con el teatro, y se celebraba el centenario del Teatro Solís. En el homenaje ofrecido a la actriz hablaron Alejandro Casona, Rafael Alberti y Claudio Sánchez-Albornoz. En 1957 viaja a Méjico. El público azteca, después de tantos años, la recibe con el mismo cariño y devoción. A su regreso continúa con su intensa actividad en ambas capitales del Plata. A instancias de Narciso Ibánez Serrador, realiza dos producciones para la T.V. argentina (¡era casi septuagenaria!), La Casa de Bernarda Alba de Lorca y La Dama del AIba de Casona.En 1961, el SODRE da a conocer una cantata del músico español Mauricio Ohana sobre el poema de Lorca Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Intervenía un recitante, un barítono, coro, clavicordio y orquesta. "Margarita es requerida para la parte recitante, por ser voz única e intransferible del verso Lorquiano".(6)Los últimos años de su vida transcurren en Punta Ballenas, un hermoso lugar de la costa uruguaya. Pero no permanecería ociosa. Trabajó incansablemente en pro del "Hogar del Actor" un refugio para viejos actores y actrices, ocupando la presidencia de la Comisión Honoraria Pro Casa del Actor; Zavala Muniz fue Vicepresidente, y entre otros, figuraron en la misma, el Dr. Juan Carlos Patrón, la Dra. Adela Reta y los actores Alberto Candeau, Enrique Guarnero y Concepción Zorrilla.En 1966 viaja por úlima vez a Buenos Aires, donde recibe el homenaje del Casal de Catalunya. AI año siguiente es invitada a dirigir Yerma en el Smith College, Massachussets. (¡Contaba 79 años!). Contrariando el consejo de un médico amigo, viaja a Estados Unidos y el frío de la nevada primavera norteña pronto hace mella en su precaria salud, y debe ser internada por unos días en una clínica. Aquella sería su última puesta en escena.De regreso al Uruguay, continúa vinculada a las actividades teatrales, aunque no en forma activa. En el mes de abril de 1969, Margarita debe ser internada en una clínica de Montevideo. El da 25, "al filo del mediodía", llegó La Peregrina, aquel personaje de La Dama del Alba y le dijo: "Apóyate en mí y prepara tu mejor sonrisa para el viaje. Yo pasaré tu barca a la otra orilla". (7)Sus exequias dieron lugar a uno de los más emotivos homenajes del pueblo y gobierno uruguayos. Miles de personas acudieron a su funeral. La Cámara de Senadores de la XL Legislatura, el 6 de mayo de 1969, poniéndose de pie, expresaba unánimemente la gratitud del Estado uruguayo "a la eximia actriz, catalana universal, presencia impalpable, de aquel trozo de arte maravilloso de la Madre Patria, cuya trascendencia y proyección repartió por el mundo y por nuestro Uruguay". (Palabras del senador Hierro Gambardella).Así fue la vida maravillosa de esta mujer de genio incomparable, que supo acercar a América la verdadera grandeza de España.M.G.
BIBLIOGRAFÍA:(I) Francesc Curel, Historia del Teatro Catalán.(2) Antonina Rodrigo, Margarita Xirgu, actriz predilecta de García Lorca,(3) Antonina Rodrigo, Op. Cit.(4) Destino. Barcelona, el 15-3-1958.(5), (6) y (7) Antonina Rodrigo, Op. Cit.

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